¡Dios! ¡whisky en las rocas! Lo que sea,
por dios, una copa por la mitad. ¿Me darías un poco de ese llanto? ¿Me
darías un poco de ese amor? Dame algo para sentir. Algo para amar,
para besar, para armonizar.
No sé como terminé aquí,
rayado, con el amor de la zebra. No sé como el mundo me dejó ser
así, como el unvierso se movió de manera de que todo sintiera el
dolor la tierra.
No me hables en otro idioma que no sea del
amor. Perdón, soy un fascista. Déjame sentirte en al tierra del
sentimiento, donde los seres olvidados son sólo eternos entregados
al infinito del espacio.
Déjame lloriquear frente al lago del olvido, el lago prohibido de
la discordia. No quiero volver a ser ese, no quiero volver a
encontrarme en la soledad sufriente. Déjame sonreír, mi mismo, déjame
amar al todo.
Lo que más odio del mundo es que si yo quiero ser
un alma libre o quiero otra cosa, de todas maneras estoy destinado al
fuego y el olvido.
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