Cuando termina de trabajar cada día, va hasta el café "los eternos" que está situado en algún lugar de los desiertos marcianos (antes solía estar aquí en la Tierra, en una cueva cerca del centro del planeta, pero la renta era muy cara y era un lugar muy caluroso). Allí se reúne con sus afectos y amores más grandes. Charlan, se besan, ríen, lloran, hacen el amor y el silencio.
Luego de embriagarse con tantos sentimientos vuelve caminando lentamente hasta su casa. Lo primero que hace al llegar es ir al cuarto de sus niños, que todavía duermen, y darles un beso en la frente. Luego sale a la cocina y cena un té y un cigarrillo antes de volver a dormir.
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