Quisiera conocer las razones, por las que
mis palabras, ahora, parecen nuevamente o tener destino.
Mi único guía es mi anhelo nostálgico
obre un final que no fue
y la perpetuidad fantaseada,
que ya en la vigilia no deja rastros.
Otra vez las lejanía se mantienen violando el espacio,
porque el sueño del paraíso perdido
es el peor y el más nefasto de los sueños.
Inevitablemente llego al vacío de la duda,
donde juzgo la sinceridad de una historia ya contada
y de lo que aún se escribe.
Intento descifrar la fórmula tan usada
de recurrir a otras realidades:
¿acaso no alcanza la percepción que alguna vez
se sintió como verdad?
¿tan limitada es esta visión?
Si no hay escepeticismo en mi mundo.
Excediendo fronteras de la modernidad
mis funciones vitales lloran inconsolables queriendo volver
al lugar seguro y exclusivo
que empezó como excusa
y maduró en una amada enfermedad
Casualidad de haberlo encontrado
y de estar pidiéndo a gritos disfrazados de indiferencia
que se quede en mí otra vez
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