Jean-Claude "El sombra" Barrera vive en Palermo Soho, se levanta, toma un café "Nescafé Dolca" y se va a trabajar para Once, allí vende telas. Depende del día, hace cien, ciento cincuenta metros, que equivalen a 5 pesos el metro. a pesar de su aburrido y rutinario trabajo, él tiene un hobbie. Por más patético que suene, su actividad recreativa simplemente es asustar gente. Su susto de turno se llama Mandela, de dieciseis años. Él se pone su gabardina, un sombrero y se va para su casa, donde se para en la puerta de la casa de mandela y se queda ahí, quieto, a veces de perfil, a veces de frente, siempre pensando: "esta no va a safar"
"Pero qué hijo de remil puta, piensa Mandela", "Me quiere asustar"
Y pobre aquel viejo, Carlos Rega, un hombre muy dulce, que saludaba a la gente por la calle mientras iba al café-bar de Armando, el primo lejano de su fallecida mujer, Muriel, que quedó total y completamente catatónico al haber sido torturado durante meses por nuestro personaje, Jean-Claude. Ahora Mandela vive una vida urbana , pasando desapercibida, por miedo a que "El sombra" aparezca, y de un patatuz le haga daño.
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